Cuánto consume un cargador de coche eléctrico sin cargar

Cuánto consume un cargador de coche eléctrico sin cargar

Un cargador de coche eléctrico instalado en un garaje particular pasa la inmensa mayoría del día enchufado sin cargar nada. Solo entra en acción unas pocas horas, normalmente por la noche, y el resto del tiempo permanece ahí, a la espera. Es una pregunta razonable: ¿cuánto se gasta durante todo ese tiempo?

La respuesta tranquiliza. Pero conviene conocerla junto a otro dato que casi nadie tiene en cuenta y que sí afecta de forma notable a la factura: las pérdidas que se producen durante la propia carga.

En reposo, un punto de recarga mantiene activa su electrónica interna: la placa de control, el led o la pantalla, el módulo de comunicaciones y el sistema de medida. En la mayoría de equipos domésticos, ese consumo se mueve en un rango aproximado de 2 a 5 W.

Llevado a un año completo, esa franja equivale a entre 17 y 44 kWh, es decir, unos pocos euros al precio medio doméstico de la electricidad. Es un gasto comparable al de un router que permanece encendido todo el día.

No es una cifra que merezca preocupación, y desde luego no justifica apagar el cargador desde el cuadro eléctrico cada noche.

Qué hace que ese consumo en reposo varíe un poco

Dentro de ese margen de pocos vatios, hay tres factores que suman algo más:

  • La conectividad. Los equipos con wifi o 4G permanentemente activos, necesarios para la programación o el control remoto, consumen algo más que uno sin esa función, aunque la diferencia sigue siendo mínima.
  • La pantalla. Un display permanente consume algo más que un simple led indicador. Muchos equipos permiten atenuarlo o apagarlo mientras no se usan.
  • El medidor de balanceo. Si tu instalación reparte la potencia disponible en la vivienda mediante un medidor de este tipo, su autoconsumo es insignificante en la factura, pero cumple una función importante: evita que el contador detecte una impedancia infinita tras un corte de suministro y se quede sin rearmar.

Por qué no compensa desenchufar el cargador cada noche

El ahorro de apagar el equipo por completo entre carga y carga apenas llega a unos euros al año, y tiene varios inconvenientes:

  • Sin alimentación, el cargador no puede recibir actualizaciones de firmware ni ser diagnosticado en remoto si surge algún problema.
  • Los ciclos repetidos de encendido y apagado no benefician a la electrónica del equipo.
  • Se pierde la programación horaria y, si existe, el reparto de potencia con el resto de la vivienda.

Si vas a pasar varias semanas fuera de casa, apagar el cargador desde el cuadro es razonable. Para el uso diario, no aporta nada.

El gasto que sí importa durante la carga

Aquí está la cifra que realmente afecta al bolsillo, y la que explica por qué el coche, el cargador y la factura casi nunca coinciden.

La energía que registra tu contador no es la misma que llega finalmente a la batería. Se pierde en tres puntos:

  • El cable de carga, que disipa parte de la energía en forma de calor. Cuanto más larga sea la instalación y más justa la sección del cable, mayor es esta pérdida.
  • El sistema interno del coche que adapta la electricidad para cargar la batería. Antes de llegar a la batería, el propio vehículo transforma la electricidad que recibe del cargador. Durante ese proceso se pierde una pequeña parte de la energía, y la cantidad depende del modelo de coche, no del cargador instalado en la pared.
  • La gestión térmica de la batería, que en ocasiones activa refrigeración o calefacción durante la carga.

El resultado es un rendimiento típico de entre el 85 y el 92 % en carga con corriente alterna, algo peor cuando hace frío. Dicho de otro modo, para que a la batería lleguen 40 kWh de energía útil, el contador puede llegar a registrar entre 43 y 47 kWh.

Esa diferencia, y no un fallo de ningún equipo, es la razón habitual por la que el dato del coche, el del cargador y el de la factura no coinciden entre sí.

Cómo reducir esas pérdidas al cargar en casa

  • Carga a una potencia razonable en lugar de al mínimo. Cargar muy despacio empeora el rendimiento relativo, porque el consumo fijo del sistema se reparte entre menos energía útil. Una instalación bien dimensionada, ya sea monofásica de 7,4 kW o trifásica de 22 kW, permite elegir la potencia más eficiente según el vehículo y la vivienda.
  • Evita cargar con el coche muy frío cuando puedas elegir el horario, ya que la gestión térmica de la batería consume energía adicional.
  • Cuenta con una sección de cable adecuada a la longitud del recorrido y a la potencia instalada. En instalaciones largas con secciones ajustadas, la pérdida en el cable es medible y evitable con un buen diseño.

Preguntas frecuentes

¿Por qué mi factura marca más kWh que el cargador?

Porque el cargador mide la energía que entrega en su salida y el contador mide la que entra en la instalación, y entre ambos puntos se producen las pérdidas explicadas antes. Una diferencia de entre el 8 y el 15 % es normal.

¿Y por qué el coche indica menos que el cargador?

Porque el cargador mide toda la electricidad que envía al coche, pero no toda llega a almacenarse en la batería. Una pequeña parte se pierde cuando el propio vehículo adapta esa electricidad para poder guardarla. Por eso el coche indica menos kWh que el cargador.

¿Es normal que el cargador esté un poco caliente sin estar cargando?

Un ligero calor debido a la electrónica en reposo es normal. Que esté claramente caliente, y sobre todo que lo esté el cuadro de protecciones, no lo es. En ese caso conviene que lo revise un instalador cualificado.

¿Cuánto cuesta al año tener un cargador instalado en el garaje?

El consumo en reposo apenas supone unos euros anuales. El resto del coste depende de cuánta energía cargues realmente, que sigue siendo muy inferior al gasto equivalente en combustible.

Un cargador de coche eléctrico enchufado y sin uso apenas gasta: unos pocos vatios que se traducen en unos euros al año, y no compensa desenchufarlo. Lo que sí conviene tener claro es que, durante la carga, se pierde habitualmente entre un 8 y un 15 % de la energía entre el contador y la batería, y que una instalación bien diseñada ayuda a minimizar esa pérdida.

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